Comienzo este curso mi colaboración con El Pontón, una revista que lleva cuatro décadas haciendo algo tan necesario como conservar, contar y difundir la historia y la cultura de Puente Genil. Incorporarme a sus páginas supone para mí una magnífica oportunidad de aportar mi pequeño granito de arena a esa tarea colectiva, haciéndolo desde el ámbito que mejor conozco: la arquitectura, la ciudad y el patrimonio construido.
La sección llevará por título La Memoria Construida, un nombre que resume bien la intención con la que nace: mirar la arquitectura no solo como una sucesión de edificios, estilos y fechas, sino como un verdadero archivo de nuestra historia. Cada fachada, cada transformación y cada espacio urbano conserva las huellas de quienes nos precedieron y nos permite comprender cómo se ha construido, física y culturalmente, el Puente Genil que conocemos hoy. La intención será recuperar esas historias y acercarlas al lector desde una mirada divulgativa, pero apoyada en la investigación y en el conocimiento del patrimonio local.
Porque los edificios también cuentan historias. Hablan de quienes los proyectaron y construyeron, pero también de la sociedad que los hizo posibles, de nuestra manera de habitar, de nuestras calles y de cómo Puente Genil ha ido transformándose con el paso del tiempo. A través de estas páginas intentaremos acercarnos a algunos de ellos, conocidos unas veces y casi olvidados otras, para descubrir qué pueden contarnos todavía sobre nosotros mismos. Y qué mejor manera de comenzar este camino que haciéndolo con uno de los edificios más reconocibles de nuestro paisaje urbano: el Casino Pontanés.